miércoles, 2 de julio de 2025

7 días de amor...

Dentro de mi cerebro, en mis neuronas veo una chispa que sale desde la nada y recorre Aquellas escenas donde caminábamos muy nerviosos tímidamente agarrandonos de nuestras manos Yo venía saliendo de uno de aquellos viajes al interior de la espesura donde el tiempo, el apuro y lo caótico solo se escurre Entre los dedos como si fuese esa arena blanca que aparece en los recodos de esos ríos que no tienen principio ni mesura Recorro com la vista esa tu soñada apariencia que se ha transformado en mi recurrencia mental Me fascina la forma de tu cabello cayendo sobre tus hombros, tu mirar y la línea imaginaria que suavemente va a tu frente, tus labios, tu nariz Me sentía como aquel personaje novelesco, simple y natural saliendo por primera vez al mundo y corriendo a tu encuentro, no importando donde te encuentres ... dicen que nuestras miradas al encontrarse hacían chispas. O quizás solo era la febril imaginación de este ser enamorado que te veía como la mezcla perfecta de aquellos aromas que rodeaban escuálido tambo Tu menuda figura me hacía viajar en una dimensión desconocida para mí y tu voz solo llenaba de sonido como el eterno eco de una fresca llovisna Cada que regresabas a mi, el arduo trabajo me parecía un deporte tu presencia al lado mío me llevaba a lugares inimaginables imaginando con las canciones del momento que siempre estabas allí para mirarte Abstrayéndome de lo cotidiano, de lo real de las cosas imperdibles... Será que estamos destinados el uno al otro? Será solo un truco de la naturaleza estar como perdido? Será que el destino juega con nuestras existencias? o simplemente somos un instante en mundos paralelos que se encuentran?

lunes, 30 de septiembre de 2024

Haw Oh Mi lamparín tahuampero ( mi ojo tahuampero)

Aquella tarde regresaba luego de muchos años fuera del país a la casa paternal de Iquitos, con todo el placer de ver a mis hermanos, sobrinos, primos y allá al final de mis pensamientos mi madre... en ese entonces ya estaba muy anciana, con la voz casi apagada luego de una larga vida y de una biografía que llenaría un par de libros por lo diverso, variado y en ciera manera atrayente..., eso me imagino por los exótico del lugar donde la recuerdo por primera vez... era el piso de "emponado" como se le conocía al piso de las casas en la selva... que consistía en un trabajo muy especial preparar todo para poder pisarlo en la viviendo al final del arduo trabajo... por que eso de ir al bosque inmensurable y buscar solamente las palmeras especiales que sirven para eso, cortarlas de una medida especial, partirlas por un solo lado e ir haciendo incisiones a lo largo del casi tubo natural haste tenerlo listo como una tablilla después que ha sido redonda... sacarla toda la pulpa y dejarla de un grosor apropiado es harto trabajo del bueno, para lo cual mi padre tenía un cuerpo en la plenitud de la vida... (fuerte como tronco de "huacapú) debió haber sido el año 1968 o alrededor... cuando por primera vez veía al pez llamado "carachama" en unas aguas cristalinas de alguna cocha, pasar despacio por debajo de la superficie del lago con los huevos en la boca... llevándolo de una manera singular., será que desde aquel instante tuve un amor con los peces vivos, me gusta verlos, ver como ese cuerpo dinámico se va rombiendo la fluidez del agua y avanza, ya sea despacio o rápido... un cuerpo alargado con una punta en la cabeza tanto como en la cola... Ver los peces pasearse en medio de los troncos en las tahuampas, haciendo driblajes a cada hoja, rama o fruto grande que pudiesen encontrar en su camino, que no sabemos a dónde... mirando a lo lejos a la anguilla que se para en un isntante y parsimoniosamente mueve la cola sin fin que tiene bajoel vientre o encima del lomo, quizá pensando en perdonarle le vida a la carachama por que la veía con ese afán de buscar un refugio seguro a sus huevos que reitero lo tenía en la boca atrapado de una manera exquisita.

martes, 6 de agosto de 2024

Una canción, un recuerdo, Iquitos, la niñez.

https://www.youtube.com/watch?v=CrzGdIOqOJM.... Hoy es un día de frío al sur del continente americano, (6 de agosto de 2024)sobreviviendo a una implacable tormenta que azotó la ciudad, viendo la pelea entre las autoridades elegidas por la gente pero que se la pasan mirando para otro lado y las dueñas de las concesiones básicas de la ciudad, que solo quieren ganar millones en dinero, y ganar y ganar... Em medio de esta trifulca invernal, me doy un tiempo para escuchar un poco de música y sentirme por unos momentos en el aire, volando con esa modorra que produce la música del recuerdo (Febrero de 1970)... la preciosa cantante impresiona con la cantidad de cabello que le cae por encima de los hombros y se menea tenuemente con cada palabra que recita por medio de su canción... con mi mala traducción llegan esas palabras hasta el momento prístino cuando las escuché por primera vez... me duele tanto estar bajo tu conjuro, no hay paraíso para mi solo infierno.... con esa música cadenciosa que hace verme de escasos 8 años... mirando todo con unos inmensos ojos abiertos, mirando con sorpresa y admiración infinita todo lo que el mundo me ofrecía, sabores nuevos, olores nuevos, paisajes nuevos, miles de personas al mismo tiempo para mirar... Pero en el mismo final no te puedo soltar por que te amo tal como eres un amor demonio.... Hay cosas que ciudades como Iquitos te entregan que al mismo tiempo son perjudiciales para si, al tomarlo te marean, te guían y te llevan a una lenta perdición... Las imágenes que se agolpan en la mente son como una película que va en cámara lenta y te va mostrando parajes de la perdida sobre sí misma ciudad, de sus escalinatas que amarran el río con el grueso de la población y sus infinitas casas que se ajustan al tiempo, la canción sigue con su encanto de letra... Maldito amor, se que estoy embrujada y lo se, y te digo la razón, es esa atractiva apariencia animal que tienes, que me muestra más de lo que pido... Sigo yo con mi atracción por esta ciudad que me ofrecía todo tipo de cosas, de facilidades, de retos, de perdiciones, de cosas infinitas ralladas en el abismo, al mismo tiempo de regaladas oportunidades que se permeaban con la vista... la canción sigue... maldito amor, maldito, te amo, se que te amo, solo me tomas en nombre del amor, no das amor, solo lo tomas, péro no te puedo dejar, por que te amo... A veces tengo una sensación de sabor un tanto amargo, por que me alejé de esa linda ciudad, sabiendo que podía sobrevivir en ella, pero no pudo ser de otra manera por que solo me empujaba una infinita curiosidad, será que sigo buscando ya en el limbo ese amor que decía esa famosa camción?

sábado, 21 de enero de 2023

Abuelita "Conchita"

Mi querido primo Darwin Panduro Ribeiro, no sabes como se me alegró el corazón al saber que tienes una foto de nuestra abuelita "Conchita" (Consolación Yay, viuda de Panduro, como se la conocía oficialmente, según otros registros: Consolación Yay Chota ) acompañada de nuestra prima Jovita (Jovita Panduro Silvano) según mis cuentas matemáticas sería un retrato del año 1970 o cerca, ya sea hacia adelante o solo unos contados años detrás. Lo que me devuelve a los años de nuestra niñez, en la décadas de los 60 y 70 del siglo pasado cuando la teníamos a nuestro lado, en ese pueblo de nuestra profunda y querida Selva peruana, llamada " Oceanía " en ese Río Puinahua, de donde ella fue una hija predilecta... y yo me siento orgulloso...con ese cabello largo, negro brioso, que se peinaba con unas trenzas que se quedaron grabadas en mi memoria... recuerdo su apariencia, su sabiduría loretana para hacer las cosas, su familia numerosa (nuestra familia) su peculiar acento mezclada con su dulce voz en sus últimos años, lo que se repitió en parte en su hija Rosa Luisa Panduro Yay, mi querida madre... Recuerdo siempre cuando alguna vez quería yo pescar pero por alguna razón solo tenía un hilo muy enrollado, y el anzuelo separados. el hilo estaba retorcido, "un bollo entrelazado infinito" que para mis pocos años no servía para nada...Ella lo agarró en sus manos y con una paciencia infinita, pausadamente y con determinación, empezó a trabajar para después de un largo tiempo. me entregó un hilo listo con el anzuelo amarrado presto para poder pescar... creo que por eso la (su) paciencia y la (su) diligencia, son cosas que admiro desde ese día y es algo que: aparte de nuestra existencia claramente se la debemos a ella... Virtudes ambas que vivió y usó con mucho éxito para acompañar y sobrevivir al abuelo Teófilo Panduro Ruíz que según relatos, recuerdos, registros y demases fue un personaje complejo que solo respondió a las vicisitudes de su tiempo en los inicios del siglo 20 con la explotación del caucho, los negocios, la agricultura, la crianza de una numerosa familia... para finalizar; vaya este homenaje a destiempo, que me enseñó y creo que a todos nosotros cosas que hasta ahora recordamos. Solo me queda decir que si las religiones occidentales y las creencias ancestrales de nuestros antepasados selváticos están correctas, espero que su alma, su espíritu descanse de aquella vida muy agitada que tuvo y como corolario final nos sonría desde dondequiera que se encuentre.

martes, 9 de agosto de 2022

solo una descripción

Mientras que el agua fluye tan suavemente casi sin declive al borde del inmenso río de color casi marrón, el sol a lo alto se señorea por toda la vasta selva, alcanzando a todos con sus rayos, pequeños remolinos se hacen y deshacen cada vez más rápido, a lo lejos justo casi al medio del río un árbol baja a la par con la corriente mostrando sus raíces al cielo, como reclamando por su destino que es bajar bajar y bajar hasta alcanzar un remanso y allí quedarse por siempre, irse corrompiéndose lentamente hasta convertirse de nuevo en la misma tierra que le dió la vida en ese principio que nadie sabe por qué. Una rama del árbol del caimito se inclina levemente desde la orilla donde está muy bien plantado hacia el río... por alguna razón que sucede siempre se ve una iguana de color verde retozando casi al final de una de las ramas. El tronco del caimito es bastante firme y grueso como para que los niños lo suban y desde allí se tiren al río no sin antes sacar al crespudo animal y dejarlo como veinte metros más hacia la tierra donde empieza unas plantaciones de café bajo el oscuro follaje siempre oscuro por lo frondoso de las decenas de árbustos de café. El agua tiene esa temperatura contraria a los casi 40 grados del ambiente, quizá unos 20 lo cual lo convierte en una exquisités para los niños que se bañan, juegan, ríen, alzan los brazos, chapucéan y se divierten sanamente jugando entre ellos siempre a la entrada del puerto, que es el lugar donde siempre se dejan las canos o botes de la familia. Más allá el tronco de Wingo, también no alcanza a ser un árbol, tal como el café.... ambos tienens casi el mismo tamaño, pero el wingo es el temido por los niños, por que con aquellas ramas que son como látigos de cuero, por lo flexible de su estructura sirven como lágito para castigarlos. La tierra tiene ese olor húmedo de la selva, rodeado de muchas cantidades de agua... es como arena finísima pero de color rojo oscuroa casi llegando al negro.- A unos cuantos metros más allá se ve el tronco de la papaya que se hiergue como desafiando a todos en medio del patio orgullosamente mostrando sus racimos de frutos color verde.. Unas papayas grandes con su forma de lágrimas mágicas que cuando maduran se ponen en principio amarillos en la parte baja y luego un color rosado - rojo diciéndonos que ya tiene todo listo para ser disfrutado, mientras que al frente de ellas, los árboles de mangua son tan altos gruesos e inmensos que llegan a tapar la luz del sol y siempre tienen el lugar como húmedo y lúgrube; incentivando los febriles pensamientos del niño que los mira por el rabillo del ojo y se apresura a pasar por debajo.

lunes, 4 de abril de 2022

Noche de pesca en la Amazonía

La penumbra se acrecentaba con los minutos que lentamente pasaban en el horizonte, a lo lejos se veía la playa con una luces que destellaban tenuemente por la mecha del lamparín, el olor a humedad y algo de electricidad nos decía que la lluvia estaba que se decidía a caer o no... yo sentado en la popa de la inmensa canoa que mi padre manejaba hábilmente, el majestuoso río serpenteaba como algo vivo con sus rápidos ires hacia el mar... con sus remolinos que empezaban dos metros atrás y terminaban como si fuesen una constelación en ebullición. Las figuras fantasmales de los árboles de Lupuna nos daban la seguridad de saber en dónde estábamos, por que nos servían de referencia, que nos diferenciaba un lugar conocido de otro por descubrir.... era verano en la Amazonía del Perú y mi padre y yo estábamos en un momento de pesca, aprovechando los millones de peces que iban a un lugar indeterminado por nosotros que solo nos preocupábamos de verlos y cazarlos con las redes tejidas por nosotros mismos... Era lo que conocemos como "mijano" una verdadera carrera para los peces en su intento de aparearse y desovar cerca a la orilla para iniciar la próxima generación...íntimamente no pensaba en el futuro, por que me bastaban esos años de los últimos en los 60... no sabía que íbamos a dormir en la canoa, no sabía que teníamos que pescar casi toda la noche para agarrar una cantidad suficiente para llegar a casa y todo valga la pena. Tanto así que sentía los peces pasar por debajo de nuestra embarcación en su frenesí instintivo... pasaban y pasaban de todos de tamaños, inmensos para mi corta edad, todos grandes. En medio de mis preguntas mentales quería saber donde continuaba el río, por que me parecía estar en medio de una cosa circular hasta donde alcanzaba mi vista... ya que la orilla del río en la noche casi no se ve, solo está la oscuridad y esa sensación de circunferencia a todo tu alrededor. El grupo de personas eran conocidos en su mayoría, allí estaban mis familiares, amigos de mis padres que veía de vez en cuando, personas de los pueblos aledaños que se conocían de muchos años, casi todos emparentados.... continuará. si, continuará.

sábado, 26 de marzo de 2022

Aquellas increíbles manos ( homenaje la olvidada destreza de mi madre)

  • La primera escena que veo, está con esas manos en primer plano, que se mueven ágilmente con la destreza que da la motricidad fina de tanto hacer lo mismo a lo largo del tiempo, ellas llenan mi imaginación al volar al pasado y ver que las mueves con ese ritmo exacto para sobreponerla, una fibra sobre la otra tejiendo ese canasto que se va formando desde la nada con el solo apretar un imaginario círculo con tus pies, en esa posición sentada donde los 4 miembros de tu cuerpo se hacen uno solo para agarrar la fibra del bombonaje, de aquella primitiva palmera que abunda cerca a nuestra casa.
  • El emponado o piso de la vivienda está límpida y ordenada o así me lo imagino en ese cuadro ideal que me recuerda a ti. Con muy pocos años sobre mis hombros veo con admiración las cosas que tu haces, las cosas que tejes, las comida que preparas.
  • Tus dedos jóvenes todavía, tienen esa belleza que resulta del trabajo habilidoso, tus uñas limpias, a pesar de tener una existencia en el campo como una campesina más, las veo trabajar en este momento que se eterniza en la línea del tiempo. 
  • Ya tienes un círculo rodeando una especie de estrella cuyas puntas van a los 4 puntos cardinales y te aprestas a hacer un cambio en el diseño para que esa cosa redonda sea la base del canasto que tienes en mente y me sonrío al saber que iremos con papá o algún hermano mayor a coger las naranjas, las taperibas, los zapotes, las manguas o alguna otra fruta y enviarlos a la gran ciudad que es Iquitos, pensando quizás en lo grande, inmenso, especial que será esa ciudad de la que tanto hablan nuestros vecinos y amigos.
  • Mientras tu sigues tejiendo el canasto, miro hacia afuera de la casa, hacia el río que fluye como una gran serpiente lentamente moviendo tenuemente todo lo que toca, dejando su rastro de humedad por donde quiera que pasa.... y mi mirada se detiene en el árbol de papaya que está a medio camino entre la casa y el río y veo que se forma su abdomen semi amarillo lo que nos señala que el pájaro paucar, estará dando vueltas para tratar de probar ese dulce que nos ofrece la naturaleza... 
  • Veo tus nudillos cerrarse, doblarse haciendo un poco de fuerza para entrelazar las últimas fibras de aquella fibra vegetal ya descrita y se que por este instante que tu trabajo casi termina y luego al hacer una pausa levantas la miradas y se cruza un ínfimo instante con la mía, tu hijo que con sus pocos años ( me repito ) abre su mente hacia el mundo y lo primero que encuentra es tu rostro, ... ¡Madre, cómo extraño esos pequeños instantes que me recuerdan tu existencia... ! Espero que en el cielo tengas esa paz y alegría que te devuelva esa sonrisa que recuerdo...