sábado, 20 de octubre de 2012

10 de diciembre 1968

En mi imaginación de niño el "emponado" se bamboleaba al compás de la intensa música de aquellos años, en realidad no de la música sinó a causa de las muchas parejas de baile, quienes con el ritmo en el cuerpo estaban presentes en la fiesta. En el tocadiscos a pila. la cantante argentina Libertad Lamarque hacía de las suyas entregando su juvenil arte con el agraciado título de " la novia de América ". Pero no era así, mi casa era de una construcción sólida por los cuidados del jefe.....
Parte de la casa era de madera, con un piso de corteza de palmera llamada "pona" así como las paredes de las divisiones interiores. --- Y la fiesta era para celebrar algún pretexto de esos que reúnen a los familiares y amigos para pasar un momento agradabe. Veía como los comentarios iban quedando grabados en mi mente como el agua en una esponja... a raudales. Y a raudales me daba miedo la oscuridad que nos rodeaba con los sonidos de las ranas, sapos grillos, animales nocturnos y pájaros típicos de nuestra selva profunda... aquellas que son surcadas por los ríos que interminablemente cosen y cosen la inmensidad verde que en el día es húmedo y caluroso pero que en la noche se convierte en algo frío y amenazante... especialmente para un niño de corta edad en etapa de aprendizaje. Todas las parejas eran de una edad similar, como rondando los 40 años, un tanto hacia arriba un tanto hacia abajo, pero todas tenían esa apariencia monocorde de aquellos años. Rostros curtidos por el calor tropical de nuestro entorno, camisas un tanto raídas en los hombres y blusas nuevas en la mayoría de las mujeres. lo que se complementaba con una linterna de metal brillante orillando en los bolsillos de casi todos. Quiero creer que era diciembre, espero acertar con la fecha y espero que toda la escena sacada de ese realismo mágico que impera en nuestros pueblos no se pierda en un vano intento por describir lo obvio. Aquellas alegres parejas de ese instante eran todos habitantes de nuestro pueblo, perdido en medio del afluente del rio Ucayali que a su vez es afluente del gran Río Amazonas en esta parte peruana del continente, familas de colonos que buscaban un destino a sus vidas, buscando una norte a sus existencias, pensando en cómo hacer para que el día de mañana puedan ir a vivir en la gran ciudad llamada Iquitos que estaba zurcando el río en forma interminable. Creo que ese mismo sueño era compartido por mi propia familia y todos mis innumerables familiares tanto paternos como maternos, todos ellos reunidos en un par de pueblos cercanos al nuestro a unos kilómetros río arriba y río abajo. Ese río amedentrante que se erguía frente a nosotros, alimentado por las salidas de los cientos de "cochas" que desembocan en su seno, es ahora que me doy cuenta que la mayoría de los pueblos en la selva están cerca a la desembocadura de estos tipos de lagos que vomitan sus miles de peces al río principal en época de verano, este río que permitía de vez en cuando pasar lentamente al ritmo de su afable corriente fluvial, llenos de esperanzas y racimos de platanos, uno que otro chancho domesticado, con remos por todos lados a  familias completas en balsas con maderas sacadas de su interior.- Maderas que iban a parar a lugares muy lejanos con nombres exóticos y extraños en una lengua que nosotros la hablamos por doquier en todos los días de nuestras vidas. Cómo describir de mejor manera es mundo ido donde nos debatíamos entre cuentos de origen nativos, de origen quechua y temores de rebeliones indígenas donde los muertos eran todos menos los nativos. O transmisiones de radio donde nos decían que habían proyectos de naciones avanzadas que querían ir a la luna. Aquella que en este momentos salía tímidamente por entre la copa de las sombras de los oscuros árboles....O relatos lejanos de civilizaciones venidas a menos de pueblos que viven en las lejanas montañas y cerros que utilizando piedras en el pasado luego de construir un gran imperio; ahoran están tanto o más pobres como nosotros..... ¿Cómo amalgamar eso en algo que no parezca desasosiego? Creo que mi solución es solamente relatar lo que por mi mente pasaba en ese momento; con esa mente febril de mucha imaginación, recurrentemente hiperkinética... pensando en lugares fantásticos donde los murciélagos atacaban a los hombres haciendo caso a las conversaciones de las personas adultas de ese entonces que se debatían entre las creencias amalgamadas recibidas de abuelos nativos y abuelos descendientes de colonos españoles católicos a rabiar. Recibiendo ambos mundos y fundiéndolos con nuestra realidad de olvidado pueblo al interior de la selva peruana, lugares donde casi nadie se atrevía a ir a menos que realmente lo necesitara....donde el sol calienta la fría mañana hasta hacerse insoportable al medio día, donde las tormentas vienen con truenos y relámpagos como despertando a todos de su perenne letargo roto de vez en cuando por los comentarios de las radios a pila, por los "lanchas" ( barcos) que pasaban por el río al deambular entre Iquitos y Pucallpa, roto por el sentir del chisme del momento, roto por mil y unas cosas reales e imaginarias...por que el "chacarero" u hombre del campo loretano se caracteriza por estar siempre preocupado del clima, del río, de la familia, del dinero, de la cosecha, de la creciente del río, de la "lancha" que está por llegar de Iquitos, de la familia cercana, de aquella lejana, de los hijos que no están, de los hijos que están, de la próxima estación de pesca, de la "tarrafa" que falta remendar, de la canoa que se tiene que reparar, del techo de la casa que se llueve, del sable que ya se achica demasiado por el mucho uso... en fin.. de todo.
El padre de la familia hacía eso, eso y mucho más en su eterno sobrevivir en medio de la vorágine de la selva, por que ir a conseguir proteínas al bosque era una obligación, por aquella época los animales silvestres eran muchos y a veces parecían una plaga por lo numerosos que eran. Ni qué decir de los peces que existían en cantidades enormes, enormes como " el paiche" ...le veía ir con su "tarrafa" al hombro rumbo al puerto que siempre existe al frente de las casas ya que estas están en una fila india a lo largo del río. Prepararse con su pose característica con su enorme red en ristre listo a ser lanzado al río y atrapar esos peces que tan sabrosos son..confiando siempre en la persona que va dirigiendo la canoa desde el asiento de atrás, el "popero" ..o agarrar sus anzuelos e ir a los lagos detrás del pueblo, siempre con su camisa raída por el uso eterno y sus conversaciones filosóficas aprendidas en el fragor de la vida. Pero esta noche él se divertía, bailaba con su pareja en medio de todas las demás que se arremolinaban al compás de la música que salía del tocadiscos.... mientras yo abría mis ojos infantiles como tratando de captar todo lo que pasaba al rededor en medio de la noche que a estas alturas se volvía un poco friolenta.
El frío me transportaba a las caminatas que hacíamos juntos a ir a pescar en la "cocha" el con sus anzuelos, sus flechas y su "balista" ( arco) buscando carachamas y bujurquis que hasta este día me persiguen con su presencia...( tengo un bujurqui en una piscina artificial para mi placer visual) lo veo lanzando su certera flecha y dar en el blanco, hacer una "sarta" con los peces suficientes para el comida del día y de mañana y volver conmigo al calor hogareños casi al atardecer, enseñándome lecciones de vida y oficios perdurables en el tiempo, veo su rostro quemado por el sol y su figura de persona adulta al lado mío, llevando a un niño por los senderos selváticos de la vida. Sacando de la naturaleza solo lo necesario para subsistir, ganándole día a día a nuestro agreste entorno en esa lucha cuerpo a cuerpo, de igual a igual con la naturaleza imparcial y algo cruda....
Es cruda pero generosa, entrega muchos frutos, muchos vegetales que todos los días están a la mano como el "shimbillo", "la chonta", "los aguajes" pero todo eso lo dejo para otro día...mientras que la noche está por terminar y en la copa de los árboles se nota que la madrugada se aclara, rompiendo por salir en un nuevo día.....diciendo a la fiesta que es tiempo de terminar con la esperada alegría. Con un poco de temor, sigilosamente voy a ver el emponado en el claro/oscuro de la madrugada y seguía en su lugar....ufffff pensé en mi siempre febril e infantil imaginación...."el emponado" sigue en su lugar.











"...rumbo al puerto que siempre existe frente a las casas..."

"...enormes como "el paiche"..."

"...le veía ir con su tarrafa..."



"..pero esta noche, él se divertía..."


...ufffff pensé en mi siempre febril e infantil imaginación...."el emponado" sigue en su lugar.

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