viernes, 30 de marzo de 2012

Esos profundos ojos negros.








                               I
Están detrás de unos anteojos de sol que se convierten en muralla.
para admirarlos de una buena vez.
Están esperando para ser el reflejo de tu corazón enamorado.
están conociendo el precoz signo de la razon amatoria.
                                II
Esos ojos razgados, esos ojos redondos, esos ojos expresivos.
no importan su forma ni su condición.
Pero dicen de ti lo que tu rostro se niega a entender.
Que desde el cruce con los míos quedaron atrapados.
                                III
En una confabulación que rompe con lo establecido.
En una cadena que se niega a separarse en pedazos.
En algo que me da miedo por lo desconocido que es.
Pero que es atrayente al mismo tiempo.
                                IV
Son tan profundos que hacen que mi mente quedamente estalla
que se comporte inadecuadamente... tal vez.
en este sentimiento inexplorado.
buscando explicación en forma aleatoria.
                                   V
Muy dentro de mi ser me siento invadido
solo con esa mirada que causa premonición.
En un instante fugáz los quiero atender...
pero me doy cuenta que ya todo está preparado.
                                     VI
Preparado para caer rendido
a ese instante indescifrable y como un mítico latigazo
Saber que el amor indescifrable es.
cual conjunto de estrellas en el firmamento.

                               

Amándote más que ayer.

                                            I
Tu rostro se me aparece en medio de la bruma.
brutal con ese recuerdo inminente de algo que no quiere irse de la memoria.
Tu etéreo cuerpo se pierde detrás del árbol de la vida.
paisajes vuelven una y otra vez reconociendo todo ese sinnúmeros de eventos.

                                             II

Tu voz aparece apagado por los ecos recientes de relaciones actuales.
reclamando su lugar en la conciencia eterna.
Las escenas vividas se niegan a morir.
las caricias tienen ese olor a languidecer.

                                             III
Tu rostro aparece como una refrescante espuma.
vigente, sin querer irse de mi historia.
tu cuerpo balanceandose de un lado a otro en una accion removida.
recordándome firmemente tu temperamento.

                                           IV
Pero... qué puedo hacer en serio, para sobrellevarte en mis días habituales?
compartiendo tu presencia con mis necesidades internas?
Este amor lucha por hacerse reabrir.
poniendo mi corazóna a inmudecer.