martes, 14 de junio de 2016

Aquel montón de arcilla.



Sigo de largo, trotando, corriendo, haciendo deporte, por la interminable calle circular
y veo...un insípido montón de arcilla, al frente de una casa en construcción
Veo al hombre con una pala, transpirando con el cansancio del duro esfuerzo
y creo reconocer, al aliviado trabajador, al final de su jornada.


Aquello me recuerda la calle al empezar, la frontera real con el río en época de creciente tropical
Tomo la foto del montículo, también suspiro con el cansancio del deporte en acción-
En un inesperado, flash-back de recuerdos idos...
Regreso raudamente a mi niñez...y allí en medio de la calle de arcilla, me decido, me arriesgo.
Saco mis ropas, mi raído zapato, miro al rededor, pensando en privacidad..pero nada.

Alguien, se apiada de mi imagen y desvía la mirada.
topo el agua con la punta de los pies y está tibia.
Me animo y osadamente me introduzco al agua.
Nado un buen rato, llego a casa de regreso, veo una cara amigable y el mundo me dice...
Vuelve, niño, vuelve siempre....



Volver, siempre volver

Con un cielo abierto a la mirada curiosa,
Con un aire, casi libre de contaminación...
Con esas costumbres que rayan en lo incomprendible
Con ese característico acento, que a los pocos minutos lo tomas desde atrás hacia adelante.

Vas como un autómata, obedeciendo una orden de tu alma.
Vas respirando los aromas olores y desamores del fondo de tu concienca
Vas mirando, el murmullo de la gente que se aglomera, acaso esperando una mirada tuya

El camino es un todo.
El recorrido está trazado en tu mente.
El tiempo se confabula, para hacerte sentirte mejor
El mundo re-encontrado te golpea en piel y en el corazón.

Sonries, miras, buscas, tienes, gozas, piensas
¿Acaso, en la eterna búzqueda, de ese niño, que con los ojos bien grandes y abiertos...
va descubriendo el mundo?
¿Acaso buscando saciar tu incomprendida curiosidad?

Veo sonrisas familiares al frente.
Veo rostros comunes al mío, en todas partes
Veo aquella linda sonrisa tuya.
Veo amor en tus ojos.

Creo, que el mundo se cierne sobre nosotros, con aquel manto indescifrable del volver.
Volver siempre...