Sigo de largo, trotando, corriendo, haciendo deporte, por la interminable calle circular
y veo...un insípido montón de arcilla, al frente de una casa en construcción
Veo al hombre con una pala, transpirando con el cansancio del duro esfuerzo
y creo reconocer, al aliviado trabajador, al final de su jornada.
Aquello me recuerda la calle al empezar, la frontera real con el río en época de creciente tropical
Tomo la foto del montículo, también suspiro con el cansancio del deporte en acción-
En un inesperado, flash-back de recuerdos idos...
Regreso raudamente a mi niñez...y allí en medio de la calle de arcilla, me decido, me arriesgo.
Saco mis ropas, mi raído zapato, miro al rededor, pensando en privacidad..pero nada.
Alguien, se apiada de mi imagen y desvía la mirada.
topo el agua con la punta de los pies y está tibia.
Me animo y osadamente me introduzco al agua.
Nado un buen rato, llego a casa de regreso, veo una cara amigable y el mundo me dice...
Vuelve, niño, vuelve siempre....

