Quiero pensar que la vida no se detiene, solo salta de un estado a otro, quiero pensar que la historia particular tiene esa exacta relación con la historia general, esa que nos agarra a todos, esos hechos que se vivieron en un pasado que aparentemente parece lejano, pero que está a la vuelta de la esquina, de historias familiares que lindan con lo anecdótico, de los cuentos pasados de boca en boca de generación en generación, tal como dicen los libros que son los registros que uno va dejando en esta continua aproximación del tiempo.
Por medio de libros que devoraba en cuanto los tenía al frente, me enteré de la revolución que significó en las selvas de nuestro Perú, la invención y posterior comercialización de los autos, de esos recordados "Ford Modelo T" que salían de la fábrica uno tras otro en una cadena sin fin, haciendo posible el transporte en todas sus formas, tanto así que ahora es una plaga social...pero en un principio significó cambios en muchos hogares, inclusive en aquellos que vivían a orillas de nuestros ríos amazónicos.
Imagino la juventud de esos años, hombres y mujeres que despertaban al mundo, venían de muchos lugares del Perú a vivir buscando tener éxito en esta vasta región que significaba nuestra selva completa...eran los años 1900 -1930, venían de otros países, venían de todo rincón a buscar fortuna...encontrándose con las personas que vivían ya en estos lugares desde tiempos inmemoriales...nuestros nativos.
Imagino la juventud de esos años, hombres y mujeres que despertaban al mundo, venían de muchos lugares del Perú a vivir buscando tener éxito en esta vasta región que significaba nuestra selva completa...eran los años 1900 -1930, venían de otros países, venían de todo rincón a buscar fortuna...encontrándose con las personas que vivían ya en estos lugares desde tiempos inmemoriales...nuestros nativos.
Uno de los productos estrella era el caucho que se vendía por bolas, en cantidades inmensas, cuya recolección se hacía al interior de las restingas, de calidades diversas.
Quiero pensar positivamente que todo se hacía de manera más o menos aceptable, que nuestros abuelos hacían grupos, cuadrillas o simplemente se juntaban varios amigos, familiares o demáses a organizarse e ir a recolectar el susodicho caucho..
Pero la historia y los documentos dicen otra cosas...eran épocas de aprovechamiento de los nativos que como se describe anteriormente habitaban estos lugares desde el inicio de los tiempos.
Pero la historia y los documentos dicen otra cosas...eran épocas de aprovechamiento de los nativos que como se describe anteriormente habitaban estos lugares desde el inicio de los tiempos.
Dicen los libros que los extranjeros que llegaron traían la malicia en su máxima expresión, que traían miles de formas de aprovecharse de los demás y lo que es más traían el alcohol puro que era mucho más fuerte que el masato que se acostumbraba beber en esta parte del mundo haciendo mucho volumen en el cuerpo hasta que llegaba la tan ansiada embriaguez. Mientras que el vino, el whiskey, la cachaza, el aguardiente y tanta cosa que existe solo necesitaba un cantidad menos e ínfima y el viaje a la embriaguez empezaba casi inmediatamente produciendo una dependencia que hizo estragos. Tanto fue así que por medio de eso y sin ningún remordimiento los llamados colonos o blancos o como se llamen utilizaban el alcohol como cambio por terrenos, permisos, como moneda muchas cosas más.
Pero como la historia se vanagloria de ser una constante que continúa su camino hacia adelante del tiempo, se produjo la unión de esos colonos, de esos extranjeros, de los hijos de ellos, de los nietos, y de casi todos los que aparecían por los ríos con las nativas y muchas veces al revés. Siendo eso el origen de casi todas las familias que por hoy habitan las grandes ciudades del Perú como Pucallpa, Iquitos, Nauta, Requena y muchos otros.
Como la frase que inicié este pequeño relato, quiero pensar que lo que tenemos en nuestras sociedades es una amalgama de estos mundos tan distintos, disímiles por naturaleza, por que al unirse un colono a alguien de cualquier pueblo se quedaba por siempre atado por amor a esta tierra y tenía que aceptar las reglas no escritas que son muchas en nuestra selva y al lado opuesto cuando debe haber miles de historias de nativos que se juntaron con las hijas, hermanas y madres de los colonos y que se han perdido en las brumas del pasado, obviamente no hay registros por que la lectura no era un pasatiempo que gustara mucho. En resumen, valga estas pocas palabras como un homenaje a ese pasado que por medio de nosotros actualmente perdura para siempre en esta recóndita y calurosa tierra, húmeda por excelencia y que prevalece a pesar de estar aislado en cierta forma del resto del mundo.


