sábado, 26 de marzo de 2022

Aquellas increíbles manos ( homenaje la olvidada destreza de mi madre)

  • La primera escena que veo, está con esas manos en primer plano, que se mueven ágilmente con la destreza que da la motricidad fina de tanto hacer lo mismo a lo largo del tiempo, ellas llenan mi imaginación al volar al pasado y ver que las mueves con ese ritmo exacto para sobreponerla, una fibra sobre la otra tejiendo ese canasto que se va formando desde la nada con el solo apretar un imaginario círculo con tus pies, en esa posición sentada donde los 4 miembros de tu cuerpo se hacen uno solo para agarrar la fibra del bombonaje, de aquella primitiva palmera que abunda cerca a nuestra casa.
  • El emponado o piso de la vivienda está límpida y ordenada o así me lo imagino en ese cuadro ideal que me recuerda a ti. Con muy pocos años sobre mis hombros veo con admiración las cosas que tu haces, las cosas que tejes, las comida que preparas.
  • Tus dedos jóvenes todavía, tienen esa belleza que resulta del trabajo habilidoso, tus uñas limpias, a pesar de tener una existencia en el campo como una campesina más, las veo trabajar en este momento que se eterniza en la línea del tiempo. 
  • Ya tienes un círculo rodeando una especie de estrella cuyas puntas van a los 4 puntos cardinales y te aprestas a hacer un cambio en el diseño para que esa cosa redonda sea la base del canasto que tienes en mente y me sonrío al saber que iremos con papá o algún hermano mayor a coger las naranjas, las taperibas, los zapotes, las manguas o alguna otra fruta y enviarlos a la gran ciudad que es Iquitos, pensando quizás en lo grande, inmenso, especial que será esa ciudad de la que tanto hablan nuestros vecinos y amigos.
  • Mientras tu sigues tejiendo el canasto, miro hacia afuera de la casa, hacia el río que fluye como una gran serpiente lentamente moviendo tenuemente todo lo que toca, dejando su rastro de humedad por donde quiera que pasa.... y mi mirada se detiene en el árbol de papaya que está a medio camino entre la casa y el río y veo que se forma su abdomen semi amarillo lo que nos señala que el pájaro paucar, estará dando vueltas para tratar de probar ese dulce que nos ofrece la naturaleza... 
  • Veo tus nudillos cerrarse, doblarse haciendo un poco de fuerza para entrelazar las últimas fibras de aquella fibra vegetal ya descrita y se que por este instante que tu trabajo casi termina y luego al hacer una pausa levantas la miradas y se cruza un ínfimo instante con la mía, tu hijo que con sus pocos años ( me repito ) abre su mente hacia el mundo y lo primero que encuentra es tu rostro, ... ¡Madre, cómo extraño esos pequeños instantes que me recuerdan tu existencia... ! Espero que en el cielo tengas esa paz y alegría que te devuelva esa sonrisa que recuerdo...