El edificio era amplio con muchos compartimientos, se accedía con una escalera que todo el tiempo estaba sucia, llena de mugre por doquier. y todos nos veían del otro edificio al frente.
Tenía cuatro pisos todos hechos de una sola medida por que la idéa era caminar en círculos hasta llegar al último piso y después ir un trecho al centro. Ese cubículo era especial por que era el último escondrijo donde él podía estar. Siempre conversaba sentado con las piernas en posición de loto para poder descansar al mismo tiempo que sentarse. No tenía tiempo de sentir la claustrofobia que le llenaba de temores y no lo tenía ... saben por qué? por que este mundo al cual en se metía de vez en cuando sólo formaba parte de uno de los profundos pasajes de su mente que despertaba cada vez que él dormía. Es por eso que el amaba ir a dormir, se llenaba de jolgorio cada vez que se acercaba la hora aquella y gozaba de antemano con la sola posibilidad de estar en medio de la nada, en el centro del limbo pensando sin pensar, viajando sin viajar... al simplemente cerrar los ojos. Así en medio de todo lo seguro que lo quería esconder empezó a llamarlo "el cubo"
Era el cubo la fórmula perfecta para desentrañar ese placer de pertenecerse a sí mismo.
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