Guardo tu sonrisa de novísima joven mujer, con unos pantalones apretados moldeando tu cuerpo, caminando en la oscuridad de la escalera, bajando al río... Tu aliento fresco de juventud y mi mano agarrando la tuya. Nos escapamos a un rincón de la ciudad que a estas alturas nos tendía un manto de complicidad. Al pasar de los años; cuánto me alegro de habernos conocidos de haber seguido el romance que nadie entendía... ni yo. No entendía el saber que la vida es múltiple a rabiar. No entedía que te podía compartir con alguien más. No entendía cosas que ahora parecen lejanas....Ver tu ancha sonrisa mirándo mi oscura piel de tanto tomar el sol rodeado de turistas en vacaciones. Sentir preocupación por estar en esta relación que nada tenía de placentero. Estar ambos en un periodo de búsqueda. Como buscamos esa noche estar solos en la orilla del Amazonas en un montículo de cemento oyendo el remolino del gran poderoso río deleitarse a nuestro alrededor.... tu pantalón blanco era tan hermoso al cubrir tu figura... que jamás he olvidado ese contraste tan especial, con tu cuerpo ceñído en el claro oscuro de la pequeña plaza. Sólo recuerdo hablar de miles de cosas sin importancias; para que al final quedar frente a frente ... solos ante la oscuridad...

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