Sentándome a la orilla del mosquitero
siento tu aliento fresco, cubriendo el lado derecho de mi rostro.
Tú; tapada en parte por los flecos del tul que cubren tus hombros
haces que luchas contra nuestro deseo.
Tu rostro se sonroja con mi cercanía, lo cual es algo que no quiero
apelo a mi estudiada pretension, te susurro....ésto es nuestro.
No espero tu respuesta por que eros nubla ambos cerebros
Confundiéndose en un sonido tal como siseo.
Los dos estamos en un camino sin retorno
recorriendo el amor, la luna, y los tiernos pensamientos
Tu mano me toca la mejilla, en un contacto de ternura plena
la mía pasea por tu hombro suave con el regocijo.
Con la casualidad y el éxtasis del momento me transtorno
imagino mi válvula tricuspide trabajando para llevar mi púrpura líquido
al pulmón hecho de aire y susurros....
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