lunes, 19 de noviembre de 2012

Esencia frágil

El infinito verde me acompaña en los alrededores
sin querer me transporta a los albores de la humanidad
aquella en que solo nosotros éramos únicos y nos convertíamos en crudos vencedores.
El río se pierde de mi vista, yéndose en completa solemnidad

Es una mañana en medio de la selva con mi canoa sobre el agua
el agua corre con una lentitud que me vuelve seguro con mis pensamientos.
Pero uno que otra minúscula ola aparece sobre la superficie como espejo y mi pequeñez amortigua
me gusta ver la naturaleza y sentirme en un exquisito aislamiento.

Demás está decir que los árboles hacen una línea indeleble entre ellos, el agua y mi mirada
solo se diferencian por la exactitud del continuo e imaginario trazo interminable
Mientras que las plantas acuáticas luchan por tener su mundo en ese diminuto lugar...casi nada
aglomerando insectos por cientos y miles en forma hermanable.


Miles de plantas me brindan su compañía ofreciéndome sus ramas como brazos amigables
compenetrándose con el cantar de las aves que ya empiezan a cantar....
Solo me pregunto; por qué estoy a estas horas en medio de todo y nada... pero eso es impensable
estoy gozando de un segundo de la existencia fugaz...antes de mi predecible despertar.

El caótico moderno modo de vida me traerá de nuevo.
Todo lo concerniente a ella me absorberá en solo un segundo.
Pero mi paseo a la luz del amanecer quiere estar por siempre presente en mi existencia.

Es por eso que con porfía me aferro a la fragilidad del instante y mi dilema está resuelto.
Junto todo en un conjunto y lo gravo en mi mente... muy al fondo, en lo profundo.
Y cada vez que me siento abrumado volveré a ella....no te muevas de aquí...mi querida e idealizada esencia.


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