miércoles, 2 de julio de 2014

Volver

Hacer el ejercicio de ir al pasado, vivirlo intensamente por un instante y traerlo a la vida es un suceso increíble, tener el mínimo espacio para dejar que las escenas ya vividas recorran de nuevo el mismo lugar en el espacio tiempo. Mientras que en la lejanía un perro aulla lastimeramente buscando su tono o quizas el amor perdido de su amo. Esperar a medida que vas escribiendo que los sucesos vayan saliendo de su escondite en la misma secuencia que se percibieron hace muchos años, dejarse un poco de imaginación tomar el mando y hacer que todo fluya como el río lo hace en las mañanas con un velo de vapor que va amarrando todo a su alrededor para luego darse cuenta que estás metido de nuevo en la historia. Mientras una lánguida música se apodera de tu alma y la hace dar estertores de placer por el hecho de estar viviendo de nuevo. Entonces el relato cobra nueva vida. Hace cosas que en origen no te habías dado cuenta, te dice que las probabilidades fueron muchas pero que el resultda siempre es el mismo. No importa qué. Te dice que los amores perdidos son eso.....perdidos en los albores del tiempo, que lo único que importó aquel tiempo es la presencia del amor. Mientras en la lejanía el perro sigue su lastimero llanto, llenando de tristeza todo lo que atrapa. La música sigue su "crecendo" y los relatos cobran nueva vida. Mientras afuera la oscuridad de la noche nos cubre con todo su velo omnipotente....


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