El corazón me salía a borbotones
y por ratos me faltaba el aire.
El caluroso del entorno me hacía faltar el oxígeno vital
y la humedad reinante me enpujaba al desasosiego...
Ver perderse a lo lejos tu figura fugáz era un andar a empujones
llevando mi imaginación al paroxismo reinante.
Solo pensaba en tenerte a mi lado, en forma brutal
gozando juntos de la vida y sus bemoles... sabíamos que era un riesgo
Solo sabía en lo profundo de mi mente que lo nuestro era un pequeño re-encuentro.
Un pequeño error y todo se comvertiría en desaire
.... entonces; vivir sobre eso era algo que no me convencía de aprender... y por ese instante
de tenerte de nuevo en mi vida, te busco por siempre, sin emportar el momento.
Small notes about Relationships, Love, Peru, Amazon Basin, Poetry. Iquitos, Selva, jungle and poems
miércoles, 22 de octubre de 2014
sábado, 11 de octubre de 2014
Libertad
Aquel día fue de locos
aquella que, de tanto repetirlo se vuelve ordinariamente mítico.
Quiero saber que estuviste a mi lado siempre
empezando por ese increíble y fugaz cruce de destinos.
Rozar levemente tu mano, por primera vez fue asombroso
fue como hojear frente al sol, un atrayente cuento erótico,
Dejando que la increíble realidad nos deslumbre
festejando con la unión de nuestros caminos.
Si...es cierto.
Bajamos juntos al mismísimo paraiso
tomados de la mano, en medio de la muchedumbre.
Dirigiéndonos en un paseo largo por la gran ciudad
cono dos aves sobrevivientes a jugar con la libertad.

aquella que, de tanto repetirlo se vuelve ordinariamente mítico.
Quiero saber que estuviste a mi lado siempre
empezando por ese increíble y fugaz cruce de destinos.
Rozar levemente tu mano, por primera vez fue asombroso
fue como hojear frente al sol, un atrayente cuento erótico,
Dejando que la increíble realidad nos deslumbre
festejando con la unión de nuestros caminos.
Si...es cierto.
Bajamos juntos al mismísimo paraiso
tomados de la mano, en medio de la muchedumbre.
Dirigiéndonos en un paseo largo por la gran ciudad
cono dos aves sobrevivientes a jugar con la libertad.

jueves, 9 de octubre de 2014
Amor en espiral.
Tu sonrisa se me pierde en medio de la bruma mañanera
no me queda en la mente, ni siquiera tu forma de caminar.
Todo se borró de una manera pausada.
aunque yo lo haya querido retener.
Me gustaba el brillo de tus ojos al mirarme
esperando una respuesta mía
Más yo; con cada respuesta me llenaba de más preguntas
haciendo todo girar como un espiral.
Tus quedas manos al agarrarme suavemente el meñique en primavera
eran como descansar en medio de una copa de algodón, después de trabajar
El timbre de tu voz era como el tañido de una linda campana
Que también se me fue, al amanecer.
Gozaba sobremanera de tu olor a mujer, mezclado con aquel natural perfume
lo que me causaba algarabía.
Pero... el destino nos deparó distintos y otros vidas al azar. Me pregunto ahora: ¿Dónde estás?
Quiero saber, para no morir de modo residual...
no me queda en la mente, ni siquiera tu forma de caminar.
Todo se borró de una manera pausada.
aunque yo lo haya querido retener.
Me gustaba el brillo de tus ojos al mirarme
esperando una respuesta mía
Más yo; con cada respuesta me llenaba de más preguntas
haciendo todo girar como un espiral.
Tus quedas manos al agarrarme suavemente el meñique en primavera
eran como descansar en medio de una copa de algodón, después de trabajar
El timbre de tu voz era como el tañido de una linda campana
Que también se me fue, al amanecer.
Gozaba sobremanera de tu olor a mujer, mezclado con aquel natural perfume
lo que me causaba algarabía.
Pero... el destino nos deparó distintos y otros vidas al azar. Me pregunto ahora: ¿Dónde estás?
Quiero saber, para no morir de modo residual...
sábado, 4 de octubre de 2014
Matisia cordata, mi recordado árbol de zapote
Las raíces las tenía fuera de la tierra para poder sacar desde la esquálida superficie todos los nutrientes que necesitaba para poder sobrevivir.
Su tronco era de un tamaño respetuoso, contaba historias de esas que no sabes si lo encontraste, lo escuchaste o simplemente a alguien se le ocurrió en medio de una febril y rica imaginación. En el medio siempre había un túnel de termintas, de esos que es hecho de papel natural en forma de tubo a la mitad. Luego de las raíces que eran de un perímetro inmenso venían la base del tronco que era como la base de una pirámide. Tenía cientos de líchenes que rodeaban su contextura, al subir la mirada y las ganas de subirse a él, a la mitad de su cuerpo tenía una enorme rama que actuaba con un poderoso brazo que daba la sensación de hacer un magro equilibrio para existir. Luego venían las hojas que eran grandes y muy ensanchadas, llena de ramificaciones que parecía el croquis de un pulmón humano...
Cuando era temporada, los frutos carnosos, casi redondos y con unas muescas a lo largo dividiéndolos en 5,6 ú 8 partes, eran de un atractivo difícil de describir al paladar.
Teníamos que pelearnos con los loros que llegaban en bandadas, con los paucares que hacían lo mismo.. y uno como niño solo teníamos la gracia de tirarles palos para hacerlos volar..
Ahora entiendo que el increible árbol de zapote, era una maravilla en sí, era un microclima que nos dió la posibilidad de gozar su sabor tropical..hmm hmm,
Su tronco era de un tamaño respetuoso, contaba historias de esas que no sabes si lo encontraste, lo escuchaste o simplemente a alguien se le ocurrió en medio de una febril y rica imaginación. En el medio siempre había un túnel de termintas, de esos que es hecho de papel natural en forma de tubo a la mitad. Luego de las raíces que eran de un perímetro inmenso venían la base del tronco que era como la base de una pirámide. Tenía cientos de líchenes que rodeaban su contextura, al subir la mirada y las ganas de subirse a él, a la mitad de su cuerpo tenía una enorme rama que actuaba con un poderoso brazo que daba la sensación de hacer un magro equilibrio para existir. Luego venían las hojas que eran grandes y muy ensanchadas, llena de ramificaciones que parecía el croquis de un pulmón humano...
Cuando era temporada, los frutos carnosos, casi redondos y con unas muescas a lo largo dividiéndolos en 5,6 ú 8 partes, eran de un atractivo difícil de describir al paladar.
Teníamos que pelearnos con los loros que llegaban en bandadas, con los paucares que hacían lo mismo.. y uno como niño solo teníamos la gracia de tirarles palos para hacerlos volar..
Ahora entiendo que el increible árbol de zapote, era una maravilla en sí, era un microclima que nos dió la posibilidad de gozar su sabor tropical..hmm hmm,
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