lunes, 6 de abril de 2015

Cruce de caminos

El día estaba suave, como aquellos pétalos de hojas uniformes en la frescura de la mañana
que al llegarles el sol, se alimentan para energizarse y sobrevivir otro día.
Yo miro tu sonrisa y me llena el alma
avivando mis deseos compartidos de estar juntos, donde nadie más nos ve.
Conquistándonos desde el mundo

Nos dejamos llevar, por minutos, extasiados con esa atracción animal que nos acompaña
desde hace un buen tiempo...jugando con nuestra sutil alegría.
Llegamos de la mano a este hotel, con un acuerdo puro, causalidad...banal
sin esperar un futuro; sabiendo que no existe un pasado que se teje
la casualidad como amiga acompañante, sin memorias, nada, sin registro de algún segundo.

En mi afiebrada imaginación siento el rozar de tu cabello sobre mi cara
siento tu respiración tenue acompañándonos, en cercanía.
Afuera, el calor del sol, se posa sobre todos nosotros y nos ahoga.
y la ligera primavera se mostra en todo su ser.
aunándonos en un crudo destino.

Pero mi sentido del tacto me dice que no es imaginación, es tu cuerpo el que me acompaña...
¿Me animaré a amarte como se dice en los libros? ¿como instructivamente nos enseña simetría?
Siento como mi pobre corazón, palpita hasta decir basta.
Solo siento que nuestros cuerpos están echizados por el presente.
Así será por la eternidad, así será por el cruce de este instante oportuno.



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