Me hiciste sentir el paraíso,
en aquella mañana de verano.
Nuestro nido era humilde por donde lo mirabas,
pero lleno de amor y pasión que se sentía sobre la piel....
Cuando el alma lloraba de alegría
con la lágrimas escurriéndose por la mejilla;
mucho más dulces que salados.
Jamás volví a sentir aquella sensación de compañía
y eso que la vida a tenido un largo trayecto.
Sentí como si un río de vida corría por ambas orillas
uniéndonos en una historia común, tan simple y fiel...
lo que se convirtió en una eterna agonía.
que no se borra en un solo día, ni con la compañía de estas 2 cajetillas
que saben más a néctar que a algo viciado...


No hay comentarios:
Publicar un comentario