Nuestro padre sol estaba en su cenit....cuando la vi llegar
ataviada ella en un vestido que se apretaba, ceñido a su cuerpo en la parte de arriba
y suelto a confianza en la parte de abajo.
Miro el turbio río que se desplazaba mansamente en dirección al océano y empece a tiritar
amenazado por aquella hermosura de su rostro y cándida alma
precisé mirar hacia otro lado para que ella no notara mi real miedo.
Miedo de mirarla a los ojos y verla, inclusive mucho más linda que ayer al amanecer
cuando la vi caminando en dirección al puerto que estaba a orillas del río y su intrínseca tranquilidad
... y me sentí horrible, de un comportamiento extraño al estar siempre pendiente de ella y su entorno
Con decir que no me importó un segundo más el silvido de las aves al trinar
ni el pez que raudamente, saltó en medio de aquel inmenso y ancho río..con sorpresa
Ni que a lo lejos se oyera lúgubre el rugido solitario de un tigre macho...
Llega ella con su canoa, manejada por su padre al remar
con su sonrisa tenue y la voz aquella que nunca puedo olvidar...¡que vergüenza!
con mis pocos adolecentes años ya empezaba a amar...con mucha fuerza y sin reparos...

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