Aquella mano estaba casi huesuda, de tanto perseverar en la creación,
agarraba la arcilla, de a poco, lo dejaba de un solo golpe sobre una tabla redonda.
Donde hacía tiempo trabajaba quedamente...
¿Acaso haciendo tiempo para seguir adelante?
Agarraba un poco de arena de un envase que estaba tan envejecido como el tiempo
lo llevaba a la masa, a la bola de material que estaba siendo amasado por ella misma
mientras en su rostro se dibujaba un rictus de sonrisa.
y al hacer eso, continuaba con la rutina de su humilde creación.
El sólido pedazo, se iba formando al contorno de aquella húmeda mano
a veces se parecía a un tiesto, a veces a una campana y por último a un vaso antiguo...
Mientras su vista recorría a la distancia y pensaba vivamente que le toca hacer fuego en el horno,
mientras miraba con el rabillo del ojo, si el día acompañaba con su sofocante calor.
La vasija se continuaba formándose, anillo por anillo, desde la base
hasta la cúspide de su boca...
Desde el inicio, irremediablemente hasta su fin...yo solo mirar me toca.
y hacer el fuego con algo de esa linda leña llamada capirona...
Al término del día, la obra terminada ya veía la luz...
aquella luz que se iba lentamente de la alfarera, lo veo a contraluz..
ahora solo recuerdo vívamente....
con todo detalle...
aquella húmeda mano, cansada de amasar, aparecer limpia, bella y perfumada de sensación....


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