Small notes about Relationships, Love, Peru, Amazon Basin, Poetry. Iquitos, Selva, jungle and poems
martes, 9 de agosto de 2022
solo una descripción
lunes, 4 de abril de 2022
Noche de pesca en la Amazonía
La penumbra se acrecentaba con los minutos que lentamente pasaban en el horizonte, a lo lejos se veía la playa con una luces que destellaban tenuemente por la mecha del lamparín, el olor a humedad y algo de electricidad nos decía que la lluvia estaba que se decidía a caer o no... yo sentado en la popa de la inmensa canoa que mi padre manejaba hábilmente, el majestuoso río serpenteaba como algo vivo con sus rápidos ires hacia el mar... con sus remolinos que empezaban dos metros atrás y terminaban como si fuesen una constelación en ebullición. Las figuras fantasmales de los árboles de Lupuna nos daban la seguridad de saber en dónde estábamos, por que nos servían de referencia, que nos diferenciaba un lugar conocido de otro por descubrir.... era verano en la Amazonía del Perú y mi padre y yo estábamos en un momento de pesca, aprovechando los millones de peces que iban a un lugar indeterminado por nosotros que solo nos preocupábamos de verlos y cazarlos con las redes tejidas por nosotros mismos... Era lo que conocemos como "mijano" una verdadera carrera para los peces en su intento de aparearse y desovar cerca a la orilla para iniciar la próxima generación...íntimamente no pensaba en el futuro, por que me bastaban esos años de los últimos en los 60... no sabía que íbamos a dormir en la canoa, no sabía que teníamos que pescar casi toda la noche para agarrar una cantidad suficiente para llegar a casa y todo valga la pena. Tanto así que sentía los peces pasar por debajo de nuestra embarcación en su frenesí instintivo... pasaban y pasaban de todos de tamaños, inmensos para mi corta edad, todos grandes. En medio de mis preguntas mentales quería saber donde continuaba el río, por que me parecía estar en medio de una cosa circular hasta donde alcanzaba mi vista... ya que la orilla del río en la noche casi no se ve, solo está la oscuridad y esa sensación de circunferencia a todo tu alrededor. El grupo de personas eran conocidos en su mayoría, allí estaban mis familiares, amigos de mis padres que veía de vez en cuando, personas de los pueblos aledaños que se conocían de muchos años, casi todos emparentados.... continuará. si, continuará.
sábado, 26 de marzo de 2022
Aquellas increíbles manos ( homenaje la olvidada destreza de mi madre)
- La primera escena que veo, está con esas manos en primer plano, que se mueven ágilmente con la destreza que da la motricidad fina de tanto hacer lo mismo a lo largo del tiempo, ellas llenan mi imaginación al volar al pasado y ver que las mueves con ese ritmo exacto para sobreponerla, una fibra sobre la otra tejiendo ese canasto que se va formando desde la nada con el solo apretar un imaginario círculo con tus pies, en esa posición sentada donde los 4 miembros de tu cuerpo se hacen uno solo para agarrar la fibra del bombonaje, de aquella primitiva palmera que abunda cerca a nuestra casa.
- El emponado o piso de la vivienda está límpida y ordenada o así me lo imagino en ese cuadro ideal que me recuerda a ti. Con muy pocos años sobre mis hombros veo con admiración las cosas que tu haces, las cosas que tejes, las comida que preparas.
- Tus dedos jóvenes todavía, tienen esa belleza que resulta del trabajo habilidoso, tus uñas limpias, a pesar de tener una existencia en el campo como una campesina más, las veo trabajar en este momento que se eterniza en la línea del tiempo.
- Ya tienes un círculo rodeando una especie de estrella cuyas puntas van a los 4 puntos cardinales y te aprestas a hacer un cambio en el diseño para que esa cosa redonda sea la base del canasto que tienes en mente y me sonrío al saber que iremos con papá o algún hermano mayor a coger las naranjas, las taperibas, los zapotes, las manguas o alguna otra fruta y enviarlos a la gran ciudad que es Iquitos, pensando quizás en lo grande, inmenso, especial que será esa ciudad de la que tanto hablan nuestros vecinos y amigos.
- Mientras tu sigues tejiendo el canasto, miro hacia afuera de la casa, hacia el río que fluye como una gran serpiente lentamente moviendo tenuemente todo lo que toca, dejando su rastro de humedad por donde quiera que pasa.... y mi mirada se detiene en el árbol de papaya que está a medio camino entre la casa y el río y veo que se forma su abdomen semi amarillo lo que nos señala que el pájaro paucar, estará dando vueltas para tratar de probar ese dulce que nos ofrece la naturaleza...
- Veo tus nudillos cerrarse, doblarse haciendo un poco de fuerza para entrelazar las últimas fibras de aquella fibra vegetal ya descrita y se que por este instante que tu trabajo casi termina y luego al hacer una pausa levantas la miradas y se cruza un ínfimo instante con la mía, tu hijo que con sus pocos años ( me repito ) abre su mente hacia el mundo y lo primero que encuentra es tu rostro, ... ¡Madre, cómo extraño esos pequeños instantes que me recuerdan tu existencia... ! Espero que en el cielo tengas esa paz y alegría que te devuelva esa sonrisa que recuerdo...
martes, 1 de febrero de 2022
El año 1972 empecé a estudiar en el colegio M.O.R.B. de Iquitos y al egresar el año 1980 era un adolescente lleno de sueños como todos los de mi tiempo...casi niños que emigran de la chacra o del interior de la selva ( en este caso era el pueblo de Oceanía en la orilla del Río Puinahua, un brazo del Río Ucayali al interior de la selva peruana) y sobrevive en la inmensa ciudad... con 18 años cumplidos con unas ganas de aprender Inglés para convertirme en un Guía de Turistas que era mi sueño...viendo como algunos de mis amigos tenían discos para aprender ese idioma y algo egoistas, al no querer prestármelos para estudiar, pero al paso del tiempo los entendí sin drama. Es allí donde entra en la realización de mis sueños mi hermana mayor llamada Justa Enith junto a su esposo y un tanto mi madre... quienes con mucho esfuerzo económico hacen posible que yo estudie en una pequeña academia de Idiomas llamada Amauta en Iquitos... y eso fue el inicio de todo, de mucho más entusiasmo por querer adquirir conocimientos que estaban casi al alcance, solo necesitaba un empujoncito para continuar por mi cuenta. Mientras tanto seguía trabajando primero como lustrabotas o lustrín y luego como vendedor ambulante en el populoso "Mercado de Belén" a veces en el "Mercado Modelo". Sonrío al recordar todo eso, donde uno aprende los códigos de la calle, del modo de pensar del habitante de ciudad que vive prácticamente en la calle, de los correteos del famoso "celador municipal " apodado o llamado "Timoshenko" y aprende cosas que nos sirven de por vida, como por ejemplo ganarse los centavos a costa del sudor, la inteligencia, el comercio, el intercambio, las oportunidades y todas esas cosas... en fin, no pretendo incentivar a la lectura con este pequeño párrafo, ni despertar algo de lástima o una pizca de atención, solo recordar el año 1980 como algo especial... lo que me dice que casi al génesis de las fiestas de fin de año, desearles a todos los familiares que a estas alturas de la vida es bastante diversa, a mis amigos, a mis compañeros de estudios de ese año y demases ( muchas personas que han influido en mi vida); una alegre natividad y un próspero nuevo año.
Hoy estoy pensando en un día perdido en el registro de mi memoria, cuando ya ha pasado más de un mes de las fechas de fin de año, momentos en que la navidad se toma por completo los días previos a su celebración, agarro un par de monedas de mi raído bolsillo que me gusta y me consigo un pan de pascua, panetón o pan dulce, como quieran llamarlo, llego a casa a refugiarme del mundo y con una taza de té de naranja casi sin azúcar, luego de cortar un pedazo del susodicho alimento, lo saboreo desde el fondo de mis recuerdos. Sin darme cuenta levanto la mano a la altura de la vista y veo los dos puntos especiales de color rojo y verde peculiares de este tipo de potaje... ya es casi una migaja y me detengo un momento.
Como un viejo casette metido en un "Walkman", de los años 1970 algo en mi retrocede desde este preciso instante, rebobinando los instantes vividos y me transporta a Iquitos, a esa época perdida de los últimos años de mi niñez... y mágicamente veo el mismo pedazo de pan en mi mano que lo primero que resalta es no tener ninguna arruga que en propiedad nos entregan los años.- Veo una caja con adornos de navidad en forma de "S" hechos de plumavit blanco, cientos de ellos para aparentar la nieve en medio de ese calor reinante de los meses de diciembre en la selva del Perú... el panetón ya a sido saboreado y tiene el mismo gusto, el mismo olor, la misma consistencia, traído por mi hermano mayor cuando volvía a casa del servicio miliar en la Marina de Guerra... Mis hermanas mayores con sus bellas apariencias que da la adolescencia caminando al rededor de aquel espacio íntimo y pequeño que era nuestra casa flotante cerca al puerto del Barrio de Belén, cerca al Río Itaya, rodeado de otras casas iguales, botes y canoas que pasan y repasan en el espacio que en época de verano es una cancha de fútbol...observo un estante pegado a la pared con un par de mis cuadernos pintados con algún garabato que terminaría en un dibujo sin importancia... el lugar es exótico y sus alrededores son únicos, ya que todavía mantiene su atractivo según algunas fotos del satélite. Veo a mi madre todavía joven con alguno de mis hermanos menores en alguna parte. La imagen se diluye mágicamente y me confronta con la pared actual pintada de color crema que se contrarresta con el recuerdo de la pintura azul de mi recuerdo anterior y me devuelve al pequeño resto del alimento que miro con una sonrisa. Reitero... el sabor es el mismo, el olor también, la consistencia la misma y agradezco a la vida por darme estos instantes de recuerdo que me alegra el alma

