Una tarde de verano te dejé ir, con tu pelo rizado ondulándose al viento, dándote la espalda cerré mi vida a la tuya, y jamás la volvi a vivir, ahora después de tantos años me arrepiento de mi audacia, de mi forma de cortar una etapa de mi vida, de lo tanto que por siempre....te estrañé. Tus vestidos blondos bamboleándose con el viento se parecen a mi vívido recuerdo en un verano caluroso...Es cierto, sentí vergüenza de mi apariencia, no entendía que la pubertad te muta en cambios a los que no está acostumbrado.
Ahora cientos de años desde tu partida, acaso me pregunto por tu linda sonrisa, por tu linda figura cortándose al viento, el que levantaba tu larga falda de vez en cuando en aquellas fría mañanas de brumas pegadas al colosal río.
Mi primer amor es como el olvido, me acuerdo de él cada vez que pasa algo, me acuerdo de su existencia cuando estoy un poco melancólico, cuando el sueño lucha por venir y no me encuentra. Aquel verano fue maravilloso. Supe de lo inexplicable que puede despertar el sexo opuesto en uno y las millones de probabilidades que la vida te entrega a priori.
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