Agosto es un mes muy frio en el emisferio sur, tan frío que a veces hay que tener una manera de calentarse con algo para no sucumbir.
Es muy entrada la noche y me hago un tiempo para escribir y no perder la costumbre de estar detrás de la máquina de escribir y sentir que el día es diferente y que le hemos ganado a la vida una vez más. Me gusta sentir el sonido de las teclas golpeando al aire y haciendo sus conocidos decibeles me gusta saber que mi madre siempre tuvo razón al querer que nosotros esdudiésemos un poco más cada día y que uno que otro momento no vamos a estar incluido en las conocidas cantidades y porcentajes de paupérrima situación.
El trabajo es un poco complicado por las implicancias que acarrea, las fuerzas juveniles lentamente dan paso a un conocimiento exquisito donde el que tiene la llave abre la puerta.
Bueno es una noche fría y el fuego acompaña.....
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