Sentado frente a la orilla del banco de arena pura, de color café claro, los pies se llenaban de barro que se acrecentaba en la misma frontera entre el agua y los pequeñísimos granos, meciendose en una sola dirección. ( río abajo)
La solidez del cuerpo de agua que pasa al frente de él, le atrae de una forma inexplicable, con ese tenue torrente voluminoso que se lleva todo, el niño veía las plantas acuáticas pasar a lo largo y pensaba que en algún lugar lejano, allá donde las aguas llegaban a destino, si es que tenían alguno, todo iba a parar sin imaginarse siquiera que lo que ahora va hacia abajo otro día tiende a regresar de una u otra forma. Los padres estaban cosechando el chiclayo ( especie de legumbre, poroto o frejol) unos metros más allá, con la cabeza cubierta para disminuir el efecto de los rayos solares a media mañana. El niño veía con esos enormes ojos almendrados todo lo que a su alrededor sucedía llenándose de datos, conocimientos o simplemente sonriendo para si.- Veía como el grillo levantaba las patas y los hacía sonar en respuesta a otro que estaba a unas matas más allá...quizás en respuesta a un previo llamado..era increíble que hasta los insectos se visten de verde para convivir en este inmenso mundo llamado Amazonía...no importa en qué país estabas siempre es casi el mismo panorama. Verde por doquie, verde en la cima de los árbole, en el medio de ellos, verde en el piso, verde bajo el agua...a veces pensaba que el también era verde y sonreía.
Al lado en la verdadera orilla del río que se manifiesta en los meses de invierno. ( Cuando el río Amazonas aumenta de caudal) no le gustaba jugar por que las cortantes hojas de la "Cañabrava" hacían que acercase a ellas era más bien para ganarles la batalla y cortarlas para hacer o usarlas en algo, no para tocarlas o jugar con ellas.- Era como para decirnos que si quieres que te sirva tienes que conseguirme. Pero eso también tenía su atractivo para el novel niño que se empecinaba a conocer todo lo que su curiosidad quisiera retarle, le gustaba que esa planta producía una inmensa flor que era como una inmensa bandera de esas que se ponían para las fiestas de independencia y que nos gustaba ver flamear. El tallo mismo de la flor era cortada por él, para hacer junto a su padre unas rudimentarias flechas que servían para pescar, pero más que pescar lo que le agradaba era hacer una propia, luego de ver cómo su padre fabricaba una. Entonces al estar sentado a la orilla de la pequeña playa de arena viendo a sus padres cosechar el fruto de su trabajo, el solo atinaba a mirar al rededor buscando soluciones a retos imaginarios, quizás buscando en mundos distantes respuestas concretas a tanta curiosidad reinante...en ese mismo instante al medio día, cuando el calor agobia y el hambre hace su aparición los juegos llegaban a su fin y el se dirigía a buscar algo de comer sacando de una olla que yacía en medio de la canoa....era pescado pango, salado con plátano inguiri..un "delikatessen" popular, mientras tanto....el sol caía fuertemente sobre todos nosotros.


.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario