Arrojas a tus hijos a este mundo.
Sin saber si tienen ese permiso de querer existir
Los sacas de la oscuridad, a sabiendas que la luz los va a extinguir
No importa dónde...pero que empiecen viendo la deslumbrante fogocidad del aire
Los empujas a ser partícipes de tus caprichos.
empujándolos a sobrevivir a veces en medio de la nada.
Les das esas ganas de resaltar, esas ganas de saberlo todo..
para que lo que venga en gana, se realice en un instante.
para que sigan siendo utilizados para crear y crear y seguir en ese remolino y éxtasis
Siempre al borde de ganar sus batallas
siempre al filo de la navaja
Siempre buscando una eterna compañera
siempre jugando a la pelea.
Les das todo lo necesario para llegar a esa compañera ideal
todo, inclusive un poco más.
y ella, ella se deja llevar, le gusta, le encanta, le goza, le continúa y le pesa..
Todo en esta existencia es para los dos,
hasta que sabes que tienes que arrojar a otro hijo a este mundo...
y el ciclo no se repite..,en algún desesperado segundo se va y se pierde en el matorral
Ese matorral se derrumba, cae al río.
vueltas y vueltas se va hacia el mar, llevado por el frío.
No tiene permiso, la providencia lo niega
no saldrá nunca de la ciénaga,
La oscuridad será su nicho, el lugar de su eterno ser.
sin aire, sin fuego sin luz, sin deseos de nacer.


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