miércoles, 30 de septiembre de 2009

Mi árbol doblado.

Tengo que ir a comprar el pan... tengo que pasar por el lado del árbol que no me gusta...ese que está a la salida del camino que da al cementerio, me da miedo por que es grande y tiene los años que le da la vida y ostenta de ello. Tiene protuberancias a un metro de altura y está grueso y casi redondo con cuatro ramas que se potencian haciendo casi una cruz. Uno de ellos tiene muchas líquenes verdes que dicen está cerca del río.
La rama que odio está apuntando al cementerio, es decir al interior del pueblo; si hasta me dice que el centro es el corazón del pueblo queriéndome decir que está... muerto? Después de muchos años entendí su mensaje... es una pena mi pueblo casi no existe y está un poco desfazado con su posición original pero se mantiene en pié. Mi árbol odiado en ese momento me lo decía a su manera y no le pude entender. Cómo entender que la niñez es como la brisa de aire al medio del día en un clima tropical? Cómo un niño puede entender el mensaje sublime de la naturaleza diciendote, ve...ve...vete y sobrevive. Corre por el lado de la rama que da al norte el que indica que el río corre hacia abajo en su afán de llegar al mar. Veo claramente a nuestro vecino persiguiendo a las chicas, veo y no entiendo por que tengo cortos los años.... veo los días cambiar siempre de húmedo a tibio y de tibio a caluroso inclusive me doy cuenta del cambio del día claro a uno de tormenta, con su olor característico de electricidad en el aire junto con la madre natura preparándose como para recibir en su piel y luego en sus entrañas el líquido vital y bañarse en él. Mi viejo árbol se regocija por que sabe que a cada lluvia no va a necesitar introducir sus raíces más profundas de las que ya están solamente será necesario hacer que se retuerzan en la superficie para conseguir esa humedad vital que lo convierte en héroe. Mi odiado árbol es uno de mango de esos frutos tán dulces al atardecer de color verde profundo de esos que necesitan madurarse en el árbol para ser sabroso, veo el musgo en la rama aquella que da al río y siento escalofríos...quizá imaginando que va a ser el primer pedazo que va a sentir el agua viva del río al caer en ella y nunca más aparecer; convertirse en basura al interior de las aguas y empezar a podrirse para ayudar a otros áboles a nacer? La doblez que tiene es una gran desventaja aparente por que apunta directo a la corriente que burbujéa cada vez que el río viene con más fuerza, haciendo inicio a una serie de fantasías que pueblan las mentes de la gente que vive a su alrededor. Imaginan seres un tanto deformes que pueblan el centro de la corriente que con capricho constante enferman a la gente que trata de jugar con ese tipo de remolinos que el agua hace, a veces pienso que realmente tenemos un castigo por no creer en esas cosas que emanan de la naturaleza cruda... será cierto? busco entre mi temor y mis ganas de hacerlo desaparecer el modo de pasar al lado del viejo árbol sin que me dé cuenta que estoy allí, pero es imposible... el camino posterior es largo muy largo y en los días de tormenta se vuelve de una oscuridad pasmosa por que justo en esa parte la selva no ha sido removida y existe como un pedazo de país extranjero diciéndonos que existe detrás de todo lo que el hombre construye aunque le corte y le ponga cementerios al interior.
Demás está decir que años más tarde pude llegar al cementerio sin pavor, pero no es una buena historia por que se pierde mucho al despedir a alguien en ese lugar. Es mejor seguir el relato del árbol doblado y su existencia silenciosa marcando la vida de todos.

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