na iyo oo niii!!
La melodía que me persigue me transporta al pequeño pueblo en el Río Ucayali, recuerdo ver en mi mente un atajo al largo camino que daba vida al pueblo. Ya en mi cuerpo de adolescente se mostraban cambios y una gran facilidad para retener nombres y lugares. Me doy tiempo de buscar en los mapas de un conocido portal en la red, y encontré el lugar en la vasta amazonía, fue como encontrar un aguja en un pajar. Sigue siendo el mismo lugar me lo dice el satélite, lo veo un poco más desgastado eso si; pero mantiene su embrujo fácil de lugar poco accesible y lejano. Cuán lejano se encuentra que sólo lo puedo tocar en forma virtual y regocijarme con los cientos de palabras que me salen inspiradas.
La melodía contiene una fuga y me recuerda en aquellas ocasiones cuando el río atrae el agua de la laguna que queda atesorada en verano, más diría yo prisionera de su existencia. Mi familia viene en una canoa remontando la corriente en esa entrada angosta donde la laguna desemboca en el Río y miro los miles de pliegues que hace el agua quieta al arrancarse del seno maternal de la cocha. el camino a lo largo de la entrada es como barro fértil que queda a ser colonizado por plantas que crecerán y darán frutos en tres meses mán; antes que el río lo vuelva a cubrir. Miro al pueblo que está al fondo minetizado con los millones de árboles y color verde en todo sus tonos y se que llegamos al mismo lugar donde vamos a pescar. Pescaremos todo lo que podamos, las "yulillas" serán nuestras; así como nuestro es el destino en nuestras manos.
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